viernes, 20 de abril de 2012

Cuentos de Beelde el Bardo: El Cuento de los Tres Hermanos


“El Cuento de los Tres Hermanos”

Si, como nosotros, te apresuraste a leer por primera vez “El Cuento de los Tres Hermanos” en tu camino al final de todos los finales, entonces te perdiste un cierto cuento (uno que creemos que puede igualar al mejor de Esopo). Por suerte, puedes abrir tu copia de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte en el Capítulo Veintiuno y leerlo cuando desees. Si aún no has leído el último libro de la serie de Rowling (y vaya festín el que te espera), no querrás leer ésta reseña… aún. Date la oportunidad de leer el cuento primero en el contexto. No saldrás decepcionado.
Un trío de dentonas calaveras miran fijamente al lector en la parte superior del último de los cinco cuentos (oh, cómo quisiéramos que hubiera docenas más). La calavera del medio tiene un símbolo labrado en la frente: una línea recta vertical dentro de un círculo, encerrados dentro de un triángulo. Los fanáticos recordarán el símbolo en el dibujo de Mary GranPre en la primera página del capítulo. Debajo del texto hay una pila de tela, sobre la cual yace una varita (emitiendo un circundante vapor con chispas), y lo que parece ser una pequeña piedra.
El tenebroso cuento acerca de tres hermanos, tres oportunidades, y tres distintos destinos ruega que sea leído en voz alta. De hecho, la primera vez que conocemos a los tres hermanos es cuando Hermione lee el cuento a Harry y Ron (y Xenophilius). Tres hermanos viajando juntos por un camino desértico “a la puesta de sol” (a media noche, de acuerdo a la versión de la historia de la Sra. Weasley), que llegan a un “peligroso” río que no pueden cruzar. A mitad de camino, son sorprendidos por una “figura encapuchada”. La Muerte está enfadada, y le dice a los hermanos (en un divertido momento de Las Reliquias, Harry interrumpe la historia aquí “Lo siento, pero ¿La Muerte les habló?) que la han engañado al negarle “nuevas víctimas”, pues las personas usualmente se ahogan cuando intentan cruzar el río. Pero la Muerte es astuta y le ofrece una recompensa a cada uno por ser lo suficientemente inteligentes y “escapar” (para los interesados en los pequeños detalles, nuestra copia usa “escapar” en vez de “evadir” como está impreso en el libro 7). Nuestro cuento de hadas favorito tiene éste mismo tipo de historia de “escoger tu destino”. Podemos aprender mucho acerca de un personaje a partir de una sencilla decisión, y las mejores historias, como ésta, nos alejan de lo que pensamos que sucederá y nos guían hacia un final que nunca esperamos.
El hermano mayor, un “hombre combativo” pide la varita “más poderosa” jamás creada. Una varita que gane cualquier duelo por su dueño, una que sea “digna” del mago que “venció a la Muerte”. Así que la Muerte crea la (fatal) varita a partir de un “árbol de Saúco” (escrito con Mayúscula en nuestra copia) y se la entrega al pendenciero y fanfarrón hermano. El segundo hermano, un “hombre arrogante” determinado a “humillar” aún más a la Muerte, pide el poder de traer a los demás de la Muerte. La Muerte toma una piedra del suelo, y le dice al hermano que ésta “traerá de vuelta a los muertos”. El hermano menor, el más humilde y sabio de los tres, “no confía en la Muerte” así que le pide algo que le permita vivir sin ser “perseguido por la Muerte”. Sabiendo que puede pasarse de astuto, la Muerte le entrega “su propia” capa de invisibilidad con una “arrogante floritura” (en vez de “casi sin querer hacerlo” como aparece en el libro 7). La elección de cada hermano revela mucho acerca de sus motivaciones: el hermano mayor quiere la varita de Saúco para ser poderoso ante los demás; el segundo hermano quiere tener poder sobre la Muerte; y el hermano menor quiere dejar a la Muerte atrás de forma segura.
Eventualmente, los hermanos toman sus obsequios y se marchan por caminos separados hacia destinos muy diferentes. El primero viaja a “cierta villa” (“distante” en el libro 7) y sigue a un mago a quien reta a un duelo “que sabe que no puede perder”. Después de matar a su enemigo, se retira a una posada donde presume acerca de la varita de Saúco, de cómo la ganó “directamente de la Muerte”, y de cómo lo hace sumamente poderoso. Esa noche, un mago se acerca sigilosamente al hermano mayor y le roba la varita, cortándole la garganta “merecidamente”. El inolvidable refrán, en el cual Rowling describe a la Muerte tomando al hermano “para sí misma” ayuda tanto a sentar la historia tanto como un cuento de cautela como una lección acerca de la inevitabilidad de la muerte. Uno de los mensajes más importantes de éste cuento, y de éste hermano en particular, es la noción de utilizar el poder para bien (consejo que Rowling claramente dirige al corazón).
El segundo hermano llega a su casa vacía, donde gira la piedra “dándole la vuelta tres veces en la mano” (en el texto del libro 7 se omite “gira”), usándola para “llamar a los Muertos” (escrito con Mayúscula en nuestra copia). Está emocionado de ver el regreso de la chica con la que una vez se quería casar, la que sin embargo, aparece “silenciosa y fría” (“triste” en el libro 7), y sufriendo porque ya no quiere estar más en el “mundo mortal”. Deserrado y lleno de “nostalgia y desesperanza”, el segundo hermano se suicida para poder reunirse con ella, permitiendo a la Muerte retomar a su segunda víctima.
El hermano menor usa la “Capa de Invisibilidad” (incluso los que no han leído el libro 7 se darán cuenta que éste podría no ser un cuento de hadas después de todo) para ocultarse de la Muerte, hasta que a una “edad bastante avanzada” se la quita y se la entrega a su hijo. Luego, saluda a la Muerte “con gracia” y “como una vieja amiga”, y parte de “ésta vida”. Es un cierre muy satisfactorio para éste cuento, que aún conmueve un poco incluso después de leerlo por segunda vez. Sencillo, poderoso, y conmovedor, “El Cuento de los Tres Hermanos” presenta teorías acerca del uso y el abuso del poder (también muy fuertes en la serie) y comparte importantes mensajes acerca de la vida y la muerte. Hay muchas maneras en las que éste cuento informa y realza a Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (los curiosos pueden referirse al Capítulo Veinticinco, “King’s Cross” y discutir), pero nuestra favorita está resaltada por el mensaje que el mismo Dumbledore imparte a Harry acerca de aceptar la Muerte y abrazar la vida: “No sientas lástima por los muertos, Harry. Ten lástima por los vivos, y sobre todo, de aquellos que viven sin amor”. El hermano menor no intentó engañar a la Muerte o dañar a los demás con su poder, sino que usó su regalo para simplemente vivir sin temor a la Muerte, de manera que al final de una larga y feliz vida, pudiera marcharse por su voluntad de éste mundo.
Es un verdadero testamento al talento de Rowling que sus cuentos de hadas tengan un mensaje tan poderoso, que nunca parece un reproche o una sobre-didáctica (esto va doble por sus libros, y es en parte por qué son tan especiales). Los Cuentos de Beedle el Bardo imparten muchas de las mismas lecciones que la serie de Harry Potter, y las historias resuenan con la advertencia de Dumbledore acerca de escoger “lo que es correcto y lo que es fácil”. Ya sea que ella esté advirtiendo contra la arrogancia o la codicia, revelando las responsabilidades que vienen con el inmenso poder, o pregonando la importancia del amor y la fe en uno mismo, la ilimitada imaginación de Rowling y su increíble narrativa mantiene a su leales fanáticos (jóvenes y adultos) pidiendo por más, incuso ansiosos por aprender su próxima lección.

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